3.- El despido
Me
llamo María, en el año 2016 vivía de alquiler en un cuarto piso sin ascensor de
una pequeña localidad de apenas 5.000 habitantes, nunca podré olvidar aquel 9
de mayo en que todo cambió. Con 48 años y dos hijas pequeñas de 10 y 12 años,
mi marido trabajaba entonces en una empresa de material eléctrico. Yo fui contable
y administrativa hasta el año 2007, pero entonces llegó la crisis económica, la
empresa dónde llevaba varios años cerró sin previo aviso, me quedé en paro, sin
indemnización, y desde ese año ya no hice más que cursos y más cursos, pero no
podía conseguir ningún trabajo, ya nadie me quería, no por mi valía, que la
tenía más que demostrada, más bien por mi edad y sobre todo por la falta de
oportunidades tras la crisis. Aunque nunca dejé de luchar, la verdad es que me
sentía inútil, y menos mal que mis hijas llenaban el vacío y no me podía
permitir hundirme en la depresión.
Aquella mañana del lunes 9 de mayo de 2016 me levanté como todas las
mañanas a las 7:15 a.m. para poner el desayuno a mis hijas y a mi marido y
después llevar a las niñas caminando al colegio, que estaba a unos 5 minutos de
mi casa. Después de dejar a las niñas me fui a hacer las compras del día para
la comida y la cena, y llegué a casa en torno a las 11:05 a.m.
Entré
en la cocina, puse la televisión y me dispuse a empezar a preparar la comida, sobre
las 11:25 a.m. sonó el portero automático del piso.
- María: “¿Sí?”
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